miércoles, 26 de enero de 2011

Sobre héroes y cobardes

Siempre he sido un cobarde. No es algo de lo que sentirse orgulloso, pero así es como soy. No tengo miedo a la muerte (bueno, por lo menos en estos momentos) porque a todo el mundo le debe llegar su hora. Tengo miedo al dolor, a la soledad, a los cambios, a que todo siga igual... Tengo miedo a la vida.

Dicen mis padres que cuando era niño  no me gustaba subir a las atracciones. También huía de los gigantes y cabezudos. Hablando con ellos sobre este tema recordé la ocasión en la que posiblemente me di cuenta por primera vez que yo no tenía nada que ver con los héroes de las películas que veía o de los tebeos que leía.

Era otoño, o quizás primavera. Hacía fresco y estaba nublado pero no llovía. Tenía unos ocho años y estaba en un polideportivo mientras mi hermana participaba en alguna competición deportiva. Un niño un poco más pequeño y yo nos estábamos aburriendo soberanamente así que decidimos salir de allí y explorar las instalaciones deportivas, supongo que creyéndonos Indiana Jones (igual la habían echado el día antes en la tele). En nuestro caso el "templo maldito" que encontramos fue la piscina descubierta. Era una piscina semi olímpica en cuya superficie flotaban algunas hojas (entonces era otoño, no primavera). Recuerdo que empecé a jugar alrededor de la piscina ( pero algo alejado del borde puesto que no sabía nadar y siempre fui un niño prudente/cobarde) cuando de repente oí un fuerte *SPLASH*. Me dí la vuelta y vi que mi compañero se había caído al agua. Estaba braceando, luchando por agarrarse a la orilla (él tampoco sabía nadar).  Gracias a Dios cayó al lado del borde y se pudo agarrar rápidamente. "¿Y qué hiciste tú?", se preguntaran ustedes, o pacientes lectores. No hice nada. Cualquiera de mis héroes se hubiese acercado corriendo a la orilla y le hubiera dado el brazo, o hubiese buscado un palo para que lo alcanzara. Pero  yo me quede inmóvil, mirando como movía los brazos. No recuerdo si gritaba o no pidiendo ayuda. Sólo recuerdo que me quedé congelado. Como un cobarde. Como lo que era. Como lo que soy.

Hacía mucho que no pensaba en este suceso, pero el otro día me volvió a la mente por sorpresa, como un flash. Al recordarlo me di cuenta de que si volviese a pasarme algo parecido probablemente me quedaría de nuevo congelado porque no me parezco en nada a un héroe. Quizás sea por eso por lo que sigo leyendo superhéroes a mi edad. Porque ellos son todo lo que no soy. Porque igual inconscientemente creo que si los leo una y otra vez se me pegará su valentía y seré capaz de enfrentarme sin miedo a la vida.

jueves, 20 de enero de 2011

Perdedores gloriosos (II): C. C. Baxter

Ayer estuve viendo la extraordinaria película de Billy Wilder "El apartamento". Es una película del año 60 muy famosa y laureada pero que yo no había visto nunca. En ella aparecía  C. C. Baxter, el personaje que magistralmente interpretó Jack Lemmon y que me recordó que había iniciado una categoría sobre perdedores entrañables con Charlie Brown y que nunca tuvo segunda entrega. Bueno, pues para seguir con esa sección más intermitente que Mario cuando coge una estrella aquí les traigo la segunda entrega la cuál, como supongo han deducido, dedicaré a este personaje.

C. C. Baxter es un hombre que trabaja en una compañía de seguros de Nueva York. Es un hombre gris,  un empleado más entre los miles que forman la empresa. No tiene familia esperándole en casa, no tiene una vida fuera del trabajo, su única aspiración es conseguir un ascenso quizás porque cree que el éxito laboral conseguirá llenarle. Con la esperanza de que le promocionen deja la llave de su apartamento a sus jefes para que lleven a sus amantes.

El señor Baxter y la señorita Kubelik. Imagen de la Wikipedia.
El señor Baxter es un hombre corriente que se deja llevar por las circunstancias.  Es servil con sus jefes y no se enfrenta a ellos pero cae simpático al espectador porque transmite que es un buen hombre, que tiene un buen corazón. Es una persona entrañable y se nota que es un romántico. Tiene mala fama entre sus vecinos por el uso que dan sus jefes de su apartamento. Creen que es un vividor cuando realmente es un pobre hombre sin vida propia que, cuando su apartamento está ocupado por alguno de sus jefes él tirita de frío en algún parque, y cuando puede disponer de él se sienta a cenar solo delante de la tele. No le importa lo que piensen sus vecinos, sólo quiere un ascenso, aunque lo que realmente necesita (pero él no lo sabe) es dejar de sentirse solo.

La grandeza de el señor Baxter es que todos nos podemos identificar con él. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido un jefe al que hemos querido agradar, todos hemos querido a alguien que no nos quiere, todos hemos estado perdidos sin saber muy bien que es lo que necesitamos, todos nos hemos sentido solos (si a usted no le ha ocurrido nada de esto le felicito y espero que siga con su buena racha, pero aún así le caerá simpático el personaje de Lemmon). Lo único que espero es que cuando llegue el momento sea capaz de saber reaccionar y mantener mi integridad como  hace el señor Baxter. Porque, en contra de lo que hayan escuchado, los perdedores también tenemos algo de dignidad.


Pd: A veces basta con que la persona adecuada le diga a un perdedor algo tan sencillo como "cállate y reparte" para  que lo considere como una gran victoria.

jueves, 13 de enero de 2011

En cambio yo...

En uno de los relatos de ciencia ficción que componen el libro "Yo Robot" de Isaac Asimov (y que no tiene nada que ver con la película de Will Smith por mucho que la intentasen vender como una adaptación del libro)  que lleva por título "Razón", aparece un robot con "habilidades de razonamiento altamente avanzadas" llamado Cutie (QT-1) que se encuentra en una estación espacial y que por ello no ha estado en contacto con humanos. Cuando los humanos Powell y Donovan intentan convencerle de que les haga caso por que los seres humanos son los que lo han creado, Cutie responde:

"Fíjate en ti. No lo digo con ánimo de desprecio, pero fíjate bien. El material del que estás hecho es blando y flojo, carece de resistencia, y su energía depende de la oxidación ineficiente del material orgánico.
(...)
Entráis periódicamente en coma, y la menor variación de temperatura, presión atmosférica, la humedad o la intensidad de radiación afecta a vuestra eficiencia. Sois alterables. Yo, por el contrario, soy un producto acabado. Absorbo energía eléctrica directamente y la utilizo con casi un ciento por ciento de eficiencia. Estoy compuesto de fuerte metal, permanezco consciente todo el tiempo y puedo soportar fácilmente los más extremados cambios ambientales. Estos son hechos que, partiendo de la irrefutable proposición de que ningún ser puede crear un ser más perfecto que él, reduce vuestra tonta teoría a la nada. "

Es una buena historia que recomiendo que lean y que Asimov utiliza para hablar sobre dioses, religión y ciencia. Sin embargo, hace algunos años salió un anuncio (que fue el responsable de que llegara a la obra de Asimov) basado en el párrafo anterior al que añade una frase que consigue cambiar todo su significado:


Tengo que admitir que este anuncio me emociona. Sé que están tratando de venderme un coche  pero ese "en cambio yo preferiría sentir lo que sentís" consigue que se me ponga la piel de gallina. Somos imperfectos, débiles, insignificantes, pero nuestra capacidad de tener emociones, de sentir, nos hace únicos y maravillosos. Y eso no hay tecnología que lo supla.

PD: No, no estoy patrocinado por BMW ni trabajo para ellos aunque si quisieran hacerme algún regalito no les diré que no..

viernes, 7 de enero de 2011

Subida al monte

El día 26 de Diciembre, después de los excesos de Nochebuena y Navidad, unos amigos y yo decidimos subir al Pagasarri. El Pagasarri es un monte que está al lado de Bilbao. Es muy bajito, tiene una altura de sólo 673 metros y su dificultad es prácticamente nula. Además uno puede acercarse en coche hasta muy cerca lo que lo hace todavía más accesible. Una elección perfecta para ir al monte sin hacer demasiado esfuerzo.

Quedamos hacia las 9 de la mañana con el bocadillo ya hecho y nos acercamos en coche hasta la base del monte. Aunque hacía frío (unos 0 grados en Bilbao, algunos menos según nos acercábamos al monte) el día amaneció soleado, por lo que nos pareció una bonita mañana para disfrutar del silencio, de la tranquilidad y de la soledad del montañero. Lo mismo le debió parecer al resto de los ciudadanos de Bilbao porque cuando llegamos casi no encontramos sitio para aparcar el coche. Incluso había gente que ya bajaba corriendo de la cima. Empezamos a subir por el camino que parecía la Gran Vía de lo transitado que estaba. Por el camino pudimos ver que el frío había conservado la nieve caída en el monte pocos días atrás. No paramos hasta llegar a la cima y una vez allí hicimos lo que hace de la montaña una actividad tan gratificante: nos comimos el bocata.

Para evitar futuras suspicacias de lectores desconfiados me aseguré de tomar unas cuantas fotografías que sirven de prueba de mi “colosal” hazaña:

Caminando sin descanso

Un blanco manto

¿Por dónde vamos?

Si Avril con v (el monte, no el mes)

La cima



Pagasarri 673m

Información útil aunque un poco nevada

Vistas desde la cima I

Vistas desde la cima II

La expedición en la cumbre

Vista de Bilbao

Una pequeña capa de nieve

¡Caramba, vaya carámbano!


Una vez cumplido nuestro deber (es decir, una vez comido el bocata) empezamos el descenso. Mientras bajábamos nos cruzamos con un montón de gente que todavía subía. He de confesarles que la bajada se me hizo más cómoda que la subida, quizás por la satisfacción de haber hecho cumbre. O quizás la verdadera razón fue que era cuesta abajo, quién sabe.

Pd: Quisiera agradecer al vecino de mi abuela que haya dejado su red WiFi sin contraseña. Me encuentro en Logroño pasando unas semanas y sin él la publicación de esta entrada hubiese resultado imposible.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Tradiciones

Mi padre siempre cuenta los 31 de Diciembre que cuando él era pequeño le decían en esa misma fecha: "hoy viene al pueblo un hombre con más ojos que días tiene el año". Él y sus amigos iban corriendo a ver la llegada del coche de línea (que es como se llamaba al autobús entonces y es como mi padre lo  llama cuando lo cuenta. Es curioso, siempre lo llama autobús excepto cuando habla de sus tiempos en el pueblo) para poder ver a aquel extraordinario hombre, pero sólo llegaban personas de apariencia muy normal. Lo que no tenían en cuenta es que el día 31 de diciembre al año sólo le queda un día por lo que cualquier persona (no tuerta) que bajase del autobús cumplía lo prometido.

Viajando en blanco y negro

Hoy mi padre mirará el calendario y me volverá a contar la misma historia. Y yo le escucharé atentamente para quedarme con todos los detalles. Y mientras llega la descendencia se lo voy contando a ustedes para practicar y que la misma historia que le contaban a mi padre sea la que yo cuente a mis hijos o sobrinos cada 31 de Diciembre. Al fin y al cabo esa es la magia de las pequeñas tradiciones.

Pd: Espero que este año que llega venga cargado de felicidad y buenos momentos para todos ustedes. ¡FELIZ 2011!

lunes, 27 de diciembre de 2010

Sobre Olentzero y anuncios

En mi casa siempre hemos sido más de Reyes Magos. Nunca hemos hecho demasiado caso a Papá Noel. De todas maneras en Euskal Herria existe otra figura que también trae regalos a los niños la noche del 24 de Diciembre: el mágico carbonero Olentzero. Su canción es la siguiente:





Olentzero joan zaigu
mendira lanera
intentzioarekin
ikatz egitera.

Aditu duenean
Jesus jaio dala
lasterka etorri da
berri ematera.

Horra! Horra!
Gure Olentzero!
Pipa hortzetan duela
eserita dago
kapoiak ere baditu
arraultzatxoekin
bihar meriendatzeko
botila ardoakin,
bihar meriendatzeko
botila ardoakin.

 Olentzero buruhandia
entendimentuz jantzia
bart arratsian edan omen du
hamar arruako sagia

ai urde tripahaundia
tralalalala, tralalalala

ai urde tripahaundia
tralalalala, tralalala

Olentzero se ha ido
al monte a trabajar
con la intención
de hacer carbón.

Cuando ha oído
que ha nacido Jesus
ha venido corriendo
a dar la noticia.

Míralo! Míralo!
Nuestro Olentzero!
Con la pipa entre dientes
está sentado
también tiene gallos capón
con sus huevos
para merendar mañana
con una botella de vino,
para merendar mañana
con una botella de vino.

Olentzero cabezón
tan sabio
ayer por la tarde se bebió
un montón de litros de vino.

¡Ay cerdito tripón!
tralalalala, tralalalala

¡Ay cerdito tripón!
tralalalala, tralalala



Cuando era pequeño aprendí su canción en la clase de euskera y todavía soy capaz de cantarla (por lo menos el comienzo y el estribillo). No era el que me traía los regalos pero a mi me caía simpático. Sin embargo siempre he permanecido fiel a sus majestades de Oriente, quizás porque es lo que aprendí en casa. Luego vas creciendo y te das cuenta de la utilización política de los símbolos, por qué algunos le dan tanta importancia a que sea el Olentzero el que trae los regalos y por qué otros lo tienen cruzado.

Por eso, este año me ha gustado mucho cómo la ETB (la televisión pública vasca) ha utilizado la canción del Olentzero para unir las distintas culturas:



Ojalá todos fuésemos capaces de darnos cuenta de que aunque cada uno le da su toque personal (lo que ayuda a  que sea más entretenida), todos estamos cantando la misma canción. Como dice el vídeo, felicidades a todos.

Pd: Les dejo también a continuación otro anuncio navideño de la ETB que nos recuerda que los más pequeños con su mirada limpia de prejuicios son los que realmente entienden el mundo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un paseo por Santo Tomás

El día 21 de Diciembre se celebró en Bilbao (además de en muchos otros municipios vascos) la feria de Santo Tomás. Por lo que he leído, el origen de esta fiesta está en que era el día en que los baserritarras pagaban la renta a los dueños de los baserris y aprovechaban para vender sus productos en la ciudad.

Según me comenta mi aita, cuando él vino a Bilbao se celebraba pero era sólo un pequeño mercado que se ponía en la Plaza Nueva. Dice que el apoyo de la caja de ahorros ha hecho que se convierta en la fiesta que es hoy. Yo creo que algo de razón tiene, pero lo que realmente pienso que la ha hecho una feria importante es que es una fecha próxima a Navidad y la gente tiene una excusa para reunirse y comer talo con chorizo (y sobre todo beber sidra) en un dia que no es festivo pero que está muy cerca de las vacaciones de Navidad. Recuerdo que cuando estaba en la universidad y tenía clase por la tarde, el día 21 de diciembre unos cuantos venían más contentos de lo habitual. Y mientras paseaba por la feria ví muchos estudiantes y cuadrillas de personas que probablemente tuviesen que volver a la tarde a trabajar "repostando" alégremente.

Este año llovió y se acercó menos gente de la habitual, pero aún así las fuentes oficiales dicen que unas 125000 personas acudieron este año al mercado. Saqué algunas fotos, pero entre la lluvia, la poca luz y la poca soltura del fotógrafo no tienen demasiada calidad. Espero que les gusten.


Venta de gallos

Remolachas, escarolas, nueces...


...tomates, cebollas pimientos...

...más pimientos (como para una piperrada)

Bonitos colores de la huerta

El paraíso del carnívoro

Preparación del talo

Varias tortas de maíz apiladas

Gente esperando para mover el bigote

Alubias y chorizo, insuperable combinación

Manzanas, nueces y kiwis de caserío

Arreglos florales

Distintos tipos de pan (bollos preñados, pan de nueces, empanada...)


Hombre haciendo una demostración de cómo se hace la mantequilla

Leche sin aditivos, de la vaca a su mesa

Caracoles

Helechos...


...colocados en tejas

Respecto a los helechos, una señora le preguntó al vendedor si no daban nada (refiriéndose a si tenían flor) a lo que éste le contestó con simpatía, "señora, son bonitos. Además, que quiere que den ¿billetes?".

Y para despedirme con ambiente les dejo unas bilbainadas. Que las disfruten.


Pd: Al final no compre ningún talo porque no tenía mucha hambre, pero me quede con las ganas de probarlo. El año que viene será.